
Como hijo orgulloso de migrantes ancashinos, Fidel Carrillo tiene una mirada particular sobre Lima –la ciudad que acogió a sus padres en los años 50– y la expone en esta muestra. A decir de la curadora Mayu Mohanna, “La Lima que vemos en sus fotografías está lejos de ser gris. (…) En Carrillo el color andino que los migrantes y sus descendientes llevan en la memoria irrumpe en la imagen; las escenas están embebidas de la estética migrante. Esta Lima no es ya marginal; las fotografías de Carrillo –desbordantes, efervescentes– reflejan la vida de las mayorías limeñas, vistas desde dentro. Los parajes de la Sierra, el abolengo criollo y el consumismo occidental conviven en armonía dentro de sus imágenes, con ironía y humor. Aquí, la identidad es vivida a plenitud. Fidel toma el tan mentado caos limeño, lo recompone y nos lo devuelve transformado en arte. El comentario social, siempre presente, deja entrever una experiencia de pertenencia y orgullo, donde las distintas culturas cohabitan en paz”.
Lima,
una
mirada





